Un testimonio del poder del arte para resistir la censura y un recordatorio de la importancia de preservar el patrimonio cultural.
El 10 de enero de 1927, el cine expresionista alemán presentó al mundo "Metrópolis", una obra maestra dirigida por Fritz Lang que, casi un siglo después, sigue siendo una de las películas más influyentes del cine. Estrenada en el imponente UFA-Palast am Zoo de Berlín, "Metrópolis" no solo deslumbró por su visión futurista y sus innovaciones técnicas, sino que también se convirtió en un símbolo de resistencia cultural frente a las censuras políticas de su tiempo.

Una Visión Futurista y una Producción Colosal
La idea de "Metrópolis" nació en 1924, cuando Fritz Lang, inspirado por la silueta de los rascacielos de Nueva York, imaginó una ciudad futurista que reflejara las tensiones sociales de una sociedad industrializada. Junto a su esposa y colaboradora, Thea von Harbou, Lang desarrolló una narrativa que exploraba la lucha de clases en una sociedad dividida entre una élite de pensadores y una casta de trabajadores.
La producción de "Metrópolis" fue una superproducción sin precedentes, con un presupuesto de 5.100.000 reichsmarks, equivalente a más de 39 millones de dólares actuales. Lang no escatimó en recursos, empleando a más de 37.000 extras y utilizando técnicas innovadoras como el proceso Schüfftan para crear maquetas realistas de rascacielos. La película, con una duración original de 153 minutos, fue una de las pocas catalogadas como Memoria del Mundo por la Unesco.

Censura y Mutilaciones: El Calvario de "Metrópolis"
Desde su estreno, "Metrópolis" enfrentó censura y recortes significativos. En Estados Unidos, los distribuidores consideraron que la narrativa era demasiado compleja y encargaron una edición que redujo drásticamente su duración, eliminando escenas clave como la lucha final entre Freder y Rotwang. En Alemania, bajo presión económica, se realizaron recortes adicionales para eliminar cualquier contenido percibido como cercano al comunismo.
Con el ascenso del Partido Nazi, la película sufrió más mutilaciones. En 1936, la UFA lanzó una versión aún más corta, eliminando cualquier contenido que pudiera contradecir los principios del nacionalsocialismo. Los negativos originales se destruyeron durante la Segunda Guerra Mundial, y durante décadas, la única versión disponible era una copia de apenas 80 minutos conservada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

El Redescubrimiento en Argentina
El destino de "Metrópolis" cambió en 2008, cuando se descubrió una copia completa en el Museo del Cine de Buenos Aires. El coleccionista y restaurador argentino Fernando Martín Peña, junto con Paula Félix-Didier, directora del museo, encontraron una copia en formato de 16 mm que contenía 25 minutos adicionales considerados perdidos. Esta copia había llegado a Argentina poco después de su estreno en Berlín, adquirida por el distribuidor Adolfo Z. Wilson y posteriormente donada al Fondo Nacional de las Artes.

Restauración y Renacimiento
El descubrimiento en Argentina permitió una restauración completa de "Metrópolis", liderada por la Fundación Murnau en Alemania. En 2010, la película fue reestrenada en el Festival de Cine de Berlín, incluyendo las escenas recuperadas. Aunque la diferencia de calidad entre las partes originales y el material adicional era evidente, la restauración devolvió a "Metrópolis" su estatus mundial.
La historia detrás del hallazgo inspiró la publicación de un libro y un documental, "Metrópolis refundada", que documentó el viaje de esta versión redescubierta hasta su proyección en Berlín. La restauración fue proyectada en numerosas salas y festivales internacionales, alcanzando un reconocimiento del que no había gozado en su primer estreno.

"Metrópolis" no es solo una obra maestra del cine mudo, sino también un testimonio del poder del arte para desafiar las normas y resistir la censura. Su historia de redescubrimiento en Argentina es un recordatorio de la importancia de preservar el patrimonio cultural. A través de sus imágenes icónicas y su narrativa poderosa, "Metrópolis" continúa inspirando a nuevas generaciones, demostrando que el arte puede trascender el tiempo y las barreras políticas.